Robert Edwards con dos niños nacidos in vitro
El filósofo Giordano Bruno fue quemado en la hoguera hace 410 años, exactamente el 17 de febrero de 1600. Su crimen fue escribir libros que no agradaron a la iglesia. De hecho no agradaron a ninguna de las iglesias europeas de su tiempo porque fue perseguido por calvinistas y luteranos pero fueron los católicos quienes lo llevaron a la hoguera.
A diferencia de Galileo, Bruno rechazó retractarse de sus ideas y cuando estaban a punto de encender la hoguera rechazó besar el crucifijo.
Desde que el cristianismo tomó el poder terrenal en el Imperio Romano utilizó el derecho para imponer sus ideas. Los cristianos utilizaron la ley para imponer sus ideas. El contraste con el tolerante mundo politeista del Imperio y, sobre todo, de la República Romana fue brutal.
El ejemplo de la intolerancia fue imitada por el Islam, aunque siempre ha sido mucho más tolerante que el cristianismo. El contraste mas claro fue todo el dominio otomano sobre Europa, cuando respetaron a los cristianos dentro de su territorio, permitieron el florecimiento de las artes y las ciencias de un modo impensado en la Europa medieval.
El surgimiento del cristianismo apagó la luz de la civilización europera. Tuvieron que pasar casi mil años y la división del crisitianismo para que resurguiera lentamente la cultural.
El progreso científico sólo fue posible gracias a que las guerras religiosas representaron una pérdida del control de la religión sobre la ley.
Sin embargo la religión aún no se resigna a su pérdida del control sobre las leyes, por ello presiona para que las leyes impongan mediante la fuerza sus creencias e intenta detener el progreso científico.
La oposición a la investigación con células madre y a la reproducción asistida son dos de los ejemplo más claros de la lucha entre religión y ciencia en pleno siglo XXI.
El próximo 10 de diciembre Robert Edwards recibirá el Premio Nobel de medicina 32 años después de que conmocionara al mundo con el primer nacimiento producto del procedimiento de fertilización in vitro.
Los cristianos de todo el mundo enfurecieron porque consideraron que se estaba invadiendo un terreno exclusivo de Dios.
Buscaron establecer leyes que impidieran este tipo de trabajos y presionaron durante décadas para que no se concediera el Nobel a quienes lo habían hecho posible. En el caso del Patrick Steptoe, el colega de Edwards, lo lograron porque murió hace 20 años.
En Estados Unidos el presidente Obama está en plena guerra juridica por liberar fondos federales para la investigación de células madre. De un lado están fuerzas ligadas a la religión que van desde políticos, científicos creyentes, medios de comunicación, líderes religiosos, abogados y jueces afines. Del otro lado está el presidente y el grueso de la comunidad científica de su país.
Ambos bandos apelan a la ley. Unos para asegurar la libertad científica, los otros para imponerle las mismas cadenas con las que desde hace casi 2,000 años han intentado frenar al conocimiento.
