A partir de la Revolución Francesa las fuerzas políticas se dividieron en dos grandes campos: a la derecha las fuerzas conservadoras defensoras de los privilegios de la corona y el altar. A la izquierda los que hicieron suyo el triple lema: libertad, igualdad y fraternidad.
En nuestro país esta división de fuerzas se tradujo en dos grandes partidos: liberales y conservadores que lucharon por el poder durante todo el siglo XIX. Por un lado los reaccionarios conservadores trataron a toda costa de defender los privilegios de la iglesia católica y mantener un Estado Centralizado y fuerte capaz de mantener el estado de cosas, mientras que los liberales busca Más