Evaluación del curso

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Tengo una formación académica muy distinta a la de los abogados. Estudié literatura en la Universidad y después una maestría en comunicación. He sido periodista y participado en política. Por lo tanto, un acercamiento de este tipo al estudio del derecho me agradó porque pude abordarlo desde mi propia formación y experiencia previa.

Siempre había considerado a los abogados como profesionales que podían tener una visión muy estrecha de la realidad al ver todo desde la óptica de lo que dicen estrictamente las leyes. Para mi fue una sorpresa agradable conocer las nuevas tendencias filosóficas que abordan al fenómeno jurídico desde muy distintas ópticas.

La lectura de textos como el Kibalyon conectó muy bien con mis lecturas previas de la literatura hermética, que  abordé en mis tiempos universitarios al estudiar las influencias de algunos escritores mexicanos como Sor Juana y Jorge Cuesta, que son de mis favoritos y alimentaron sus textos desde estas fuentes.

Lo que mejoraría sería más bien para mi mismo. Hubo un momento en que dejé de ser constante y puntual en las actualizaciones del blog y me atrasé por la misma dinámica laboral, pero sobre todo por indisciplina que ha sido siempre una de mis debilidades. Por lo general sólo avanzo bajo presión. Sé que es algo en lo que debo trabajar.

Lo que espero aportar al derecho es precisamente una visión más humanista del mismo. Creo que el derecho es una ciencia social y humana y no me gustan las perspectivas estrechas y rigoristas. Creo en la palabra pero también en su espíritu. Aquella máxima de San Pablo de que la letra mata pero el espíritu da vida, debe guiar al derecho.

¿Puede el derecho tener valor estético?

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Si leemos una partida de ajedrez, tal vez aquellas históricas victorias de Capablanca sobre Lasker en el Match de la Habana 1921 o las brillantes proezas del joven noruego y seguro futuro campeón del mundo Magnus Carlsen, quien conozca las sutilezas del juega pueda apreciar su profunda belleza. De igual manera quien sepa matemáticas de alto nivel seguramente quedará extasiado ante las elegantes demostraciones del nuevo genio ruso Grigori Perelman.

Sin embargo quien no tenga entrenado el paladar para disfrutar ese tipo de exóticos platillos seguramente pasará de largo. Lo mismo sucede con el derecho, seguramente habrá abogados que sigan con verdadero deleite las demostraciones lógicas de los mejores magistrados de los Supremos Tribunales y disfruten tanto de un voto negativo basado en un argumento demoledor, como de un gol del mejor crack del Real Madrid.

Esto nos lleva a que en toda creación humana existe belleza y a pesar de las diferencias de cada actividad, tienen en común los siguientes rasgos:

La belleza está asociada al dominio de una actividad. Cuando se alcanza un nivel de maestría muy superior al común, se empieza a crear lo bello.

La belleza también está asociada a la precisión. Tanto en el arte como el deporte la economía de recursos es altamente apreciada. Una operación matemática puede perder su perfección por una operación que pudo ahorrarse.

La belleza está en lo inesperado. Cuando un giro del racionamiento lógico cambia la perspectiva completa de un caso, este giro sorprendente puede considerarse bello.

 

Derecho y comunicación

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En el mundo moderno las leyes no sólo deben ser conocidas por los sujetos a los que van dirigidas, sino también aceptadas y recibidas como legítimas. La legitimación de la ley pasa, necesariamente, por un proceso de comunicación eficaz.

Una Ley que no es aceptada por la sociedad difícilmente será eficiente, es decir, no se aplicará y tampoco será eficaz, es decir, no logrará los fines sociales para los que fue diseñada.

Un ejemplo de lo anterior fue el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Celular. A pesar de que las sanciones están expresamente establecidas en las ley, el procedimiento para el registro de celulares es bastante claro y los términos para registrar todos los aparatos vencieron en abril de este año, no se ha anunciado la suspensión de líneas de telefonía celular.

Además el procedimiento de registro se realizó en términos distintos a los que establecía la Ley.

En el fondo estuvo la inconformidad de las empresas de telefonía celular que realizaron campaña en contra de la medida, pero también la profunda desconfianza de millones de ciudadanos ante la capacidad del gobierno de resguardar los datos que se le confiarían.

También un sector del mismo gobierno estuvo en contra de la medida al ceder desde el principio a los intereses de las empresas.

La reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones fue percibida como ilegítima a pesar de que fue aprobada de manera unánime en los órganos legales facultados para ello.

Imágenes de la justicia

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La clásica imagen de la justicia como mujer que sostiene una balanza con los ojos vendados y sostiene una espada para descargar el justo golpe hacia el lado en el que se incline la balanza, ha sufrido algunos cambios a los ojos de ciertos artistas antiguos y modernos.

Este cuadro del artista argentino Matías Tejeda se llama La Justicia Secuestrada. Precisamente nos muestra a una justicia atada a una silla mientras un hombre lascivo le ha robado la espada. Sigue con la venda en los ojos, pero no como una muestra de imparcialidad, sino de impotencia y vulnerabilidad. Al fondo un hombre plácidamente habla por teléfono ¿Será el delincuente que quedará impune?

Esta pintura cubista sobre la justicia muestra todas las características de las representaciones clásicas: espada, balanza, formas de mujer, etc. Pero todo alterado, no hay nada que recuerde a las solemnidades.

Los colores brillantes refuerzan la percepción de banalidad. No conozco el nombre de este pintor, sólo sé que es indonesio.

Esta pintura de Nozal es brutal: La justicia se ha quitado la venda y muestra la mirada cínica

y un seno desnudo como prostituta. Una pequeña balanza en una mano y una espada enorme y amenazante en la otra. Al fondo un billete de un dólar.

De la colombiana  Débora Arango es esta pintura titulada Justicia. La mujer de senos sugerentes es tocada con lascivia por hombres. Todos tienen aspecto oscuro. El espacio es cerrado, ella está sometida.

Hombre mata a su mujer en …

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En cualquier parte y todos los días.

Hasta hace muy poco prácticamente en todas las entidades federativas de nuestro país no había delito qué perseguir si el esposo, “en legítimo ejercicio de sus derechos” golpeaba a su mujer y la enviaba al hospital con lesiones, siempre y cuando estas fueran de tal naturaleza que tardaran menos de 15 días en sanar.

No fue sino hasta que las mujeres decidieron salir de sus casas y ganar fuerza y presencia en la vida económica y política de nuestro país que las cosas empezaron a cambiar. Es muy vergonzoso pero si por los hombres fuera, esas leyes contra las mujeres estarían vigentes.

A pesar de que hoy es un delito agredir a la mujer, incluyendo a la cónyuge, se siguen presentando casos de violencia tan extrema como el asesinato. La causa más común son los celos, esa tonta ilusión de que el cónyuge te pertenece para siempre y que parece tatuada en la mayoría de las mentes de hombres y mujeres.

Muchas veces el agresor realiza estos actos en estado de ebriedad o bajo el influjo de las drogas.  En algunas ocasiones el asesino se suicida después de cometer el crimen.

Los crímenes de celos no se resuelven simplemente con penas más duras, sino con educación dirigida a los sentimientos.

Cuando una persona se siente dueña de otra, todo tipo de violencia es posible. Cuando la realidad no es como se pensaba empiezan los problemas que pueden desencadenar un crimen.

La equidad de género en derecho empieza por la elaboración de leyes que protejan a las mujeres, pero no termina ahí.

Lo fundamental es avanzar hacia una sociedad educada en la igualdad entre los géneros, pero también en la libertad y en una forma de amor que no sea tan destructiva y violenta como la actualmente dominante en la sociedad.

Condena por blasfemia

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He encontrado esta nota en El País referente a uno de los temas sobre los que siempre ha versado este blog.

La Organización de la Conferencia Islámica (OCI) intenta que Naciones Unidas se pronuncie a favor de legislar contra la blasfemia con ocasión de la reunión del Tercer Comité de la Asamblea General especializado en las cuestiones sociales, humanitarias y religiosas. Aunque se trata de una solicitud rutinaria de la OCI desde 1999, en esta ocasión resulta particularmente inoportuna: sobre una cristiana paquistaní, Asia Bibi, pesa una condena a muerte por haber presuntamente criticado al profeta Mahoma.

El debate en Naciones Unidas puede transmitir el equívoco mensaje de que la aplicación de la pena capital es una cuestión controvertida internacionalmente cuando la creencia religiosa está por medio. Ni existe ni debería existir controversia alguna: la pena de muerte es execrable en toda circunstancia, también cuando se dicta por lo que no es, en el fondo, más que el ejercicio de la libertad de opinión. Mejor harían la OCI y la Asamblea General solicitando la conmutación de la pena dictada contra Asia Bibi.

Incluir la blasfemia en el catálogo de los tipos penales equivale a confundir el papel de los legisladores y los jueces con el de los teólogos y los inquisidores. Porque son estos, y no los encargados de administrar la justicia humana, quienes guardan celosamente el criterio sobre el que se decide cuándo se ofende a Dios y cuándo no. Y por bien fundado que pueda estar este criterio de acuerdo con una determinada creencia religiosa, no deja de ser eso, un criterio, no una verdad inamovible a la que deban plegarse todas las libertades, incluida la de abrazar una fe u otra, o no abrazar ninguna.

Quienes defienden que los códigos penales deberían contemplar un castigo contra la blasfemia, y que no se encuentran solo en las filas del islam sino también en las de todos los monoteísmos, creen haber encontrado un medio para conjurar la imperfección de las leyes humanas. En contra de lo que imaginan, regulando la blasfemia no las harían más perfectas, sino más crueles. Sobre todo si el castigo que se impone es el de la pena capital. En el siglo XVI, Sebastian Castellio defendió que matar a un ser humano no es defender una doctrina, sino matar a un ser humano. Resulta descorazonador que cinco siglos después haya que seguir invocando aquella máxima luminosa en Naciones Unidas, mientras una mujer aguarda ser ejecutada en Pakistán.

Comentario propio: El surgimiento de los monoteísmos ha sido una fuerza fundamental en la historia de la humanidad porque ha otorgado una fuerza fanática al ser humano que tal vez era necesaria para alcanzar los logros científicos y culturales que se han alcanzado. Pero esa fuerza fanática ha llegado acompañada de crueldades sin límite, abusos y estupideces sin precedentes en la historia.

Los monoteísmos subordinan todo a sus creencias fanáticas, empezando por el Derecho y el Estado.

Miedo y Derecho

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Este es un diálogo de la novela La Fiesta del Chivo, de Mario Vargas Llosa, en la que se explica con total claridad porqué el miedo es un instrumento para garantizar el respeto a la ley.

El Dictador Rafael Leónidas Trujillo, recibe en su despacho a uno de sus más cercanos colaboradores, responsable de administrar sus empresas familiares y, por lo tanto, jefe de toda el área económica del gobierno.

–¿Tú me robas a mí?

Chirinos dio otro bote en el asiento y el color ceniza de su cara se ennegreció. Pestañeaba, azorado.

–¿Qué dice usted, jefe? Dios es testigo…

–Ya sé que no -lo tranquilizó Trujillo-. ¿Y por qué no robas, pese a tus poderes para hacer y deshacer? ¿Por lealtad? Tal vez. Pero, ante todo, por miedo. Sabes que, si me robas y lo descubro, te pondría en manos de Johnny Abbes, que te llevaría a La Cuarenta, te sentaría en el Trono y te carbonizaría, antes de echarte a los tiburones. Esas cosas que le gustan a la imaginación calenturienta del jefe del SIM y al equipito que ha formado. Por eso no me robas. Por eso no me roban, tampoco, los gerentes,administradores, contadores, ingenieros, veterinarios, capataces, etcétera, etcétera, delas compañías que vigilas. Por eso, trabajan con puntualidad y eficacia, y por eso las empresas han prosperado y se han multiplicado, convirtiendo a la República Dominicana en un país moderno y próspero. ¿Lo has comprendido?

–Por supuesto, jefe -respingó una vez más el Constitucionalista Beodo-. Tiene usted toda la razón.

–En cambio -prosiguió Trujillo, como si no lo oyera-, robarías cuanto pudieras si el trabajo que haces para la familia Trujillo, lo hicieras para los Vicini, los Valdez o los Armenteros. Y todavía mucho más si las empresas fueran del Estado. Allí sí que te llenarías los bolsillos. ¿Entiende, ahora, tu cerebro por qué todos esos negocios, tierras y ganados?

–Para servir al país, lo sé de sobra, Excelencia.

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